EOLIA

We arrived at Aeolia Island, a floating island where Aeolus Hippocrates, beloved of the immortal gods, lives. An indestructible wall of bronze surrounds it, and stands like bare rock.

Homer
The Odyssey, Canto X

From above, the platform of rock and earth, once sedimented by spurts that formed the veins of its anatomy and which today in its aridity detaches some stones that seek a course in the air, serves at its height as a balcony overlooking the sea and the sky. There, on the cliffs of Lima, the body that borders the city and the beach, the silent horizon that defines and confuses its boundaries according to the mood of the day, comes to meet you.

Sometimes clear and contrasting, other times diffuse and monochrome, at night uncertain. The horizon is drawn as the imaginary line that in his presence makes the passage of time visible. Sea, sky and land, are the geographical elements that make up the cliff of Lima in the entire length of the Costa Verde, whose length includes the location of the proposal in the district of San Miguel. The particularity of any object that operates in that extension, must review its territory first: the morphology of the place.

The sculpture must be thought of and implanted in a specific site, with a particular history and memory, seeking to be erected with property and autonomy without leaving aside the understanding of its particularity within the extensive platform of cliffs sculpted by the time that dresses the capital’s bay.

Four pieces are positioned at each cardinal point like a wind rose, cutting it and allowing it to blow through its interstices, making it and its visibility the main attraction of the proposal; the Aeolian, dwelling of the god of winds, Aeolus, floats letting itself be touched by time and the surrounding landscape: the contemplation, from the earth, of the sea, the sky, the stars, the mist and the wind, become the essence of the project.

Its structure, based on polygonal forms, serves as a guide for the contemplation and search for an awareness of the space and temporality in which we live, as well as for the understanding of the relationship between man and nature and the invariable need to understand it as reciprocal. Therefore, the presence of the materiality of the proposal, as a product of the reading of the place and its search for relevance, will contribute to the resignification of this link (subject-object) over and over again, with the spectator .

 

 

 

            “Arribamos a la isla Eolia, isla flotante donde habita Eolo Hipótada, amado de los dioses inmortales. Un muro indestructible de bronce la rodea, y se yergue como roca pelada”

Homero
La Odisea, Canto X

Desde arriba, la plataforma de roca y tierra otrora sedimentada por chorrillos que formaron las vetas de su anatomía y que hoy en su aridez desprende algunas piedras que buscan curso en el aire, sirve en su altura como balcón mirador al mar y el cielo. Ahí, en el acantilado limeño, cuerpo limítrofe entre la ciudad y la playa, acude a su encuentro el silente horizonte que delimita y confunde sus confines según el humor del día.

Unas veces claro y contrastante, otras difuso y monocromo, por las noches incierto. El horizonte se traza como la línea imaginaria que en su presencia hace visible el paso del tiempo. Mar, cielo y tierra, son los elementos geográficos que componen el acantilado limeño en toda la extensión de la Costa Verde, cuya longitud comprende la ubicación de la propuesta en el distrito de San Miguel. La particularidad de cualquier objeto que en esa extensión opere, debe repasar su territorio primero: la morfología del lugar.

La escultura debe pensarse e implantarse en un sitio específico, con historia y memoria particulares, buscando erigirse con propiedad y autonomía sin dejar de lado la comprensión de su particularidad dentro de la extensa plataforma de farallones esculpidos por el tiempo que viste la bahía capitalina.

Cuatro piezas se posicionan en cada punto cardinal a manera de una rosa de viento, cortándolo y permitiéndole soplar entre sus intersticios, haciendo de él y su visibilidad, el atractivo principal de la propuesta; la Eolia, guarida del dios de los vientos, Eolo, flota dejándose rozar por el tiempo y el paisaje que la rodea: la contemplación, desde la tierra, del mar, el cielo, las estrellas, la neblina y el viento, se convierten en la esencia del proyecto.

Su estructura basada en formas poligonales, sirve como guía para la contemplación y búsqueda de una conciencia sobre el espacio y la temporalidad en que habitamos, así como para la comprensión de la relación existente entre hombre y naturaleza y la invariable necesidad de entenderla como recíproca. Por ello, la presencia de la materialidad de la propuesta, como producto de la lectura del lugar y de su búsqueda de pertinencia, contribuirá a que dicho vínculo (sujeto-objeto) se resignifique una y otra vez, con el espectador…